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EL
NUEVO ORDEN
HOLOTOTALIDAD
& HOLOMOVIMIENTO
"LO
IMPLICADO Y LO EXPLICADO"
Las
coordenadas cartesianas involucradas en el
lenguaje del cálculo (ecuaciones diferenciales,
etcétera) son apropiadas dentro de un contexto
(un marco de referencia) en el que es relevante
el análisis en partes diferentes y autónomas...
algo muy a fin a la naturaleza cognitiva.
Existe
una nueva noción de orden (que genera nuevos
contextos o marcos referenciales) el cual ya no
debe ser comprendido únicamente como una
distribución regular de objetos (por ejemplo,
en hileras conformando imágenes de figuras para
nosotros identificables), ni como una distribución
regular de acontecimientos (por ejemplo, en una
serie que va modificándose muy lentamente con
el paso del tiempo). Esta nueva noción se la
denomina ORDEN IMPLICADO en la cual la
acepción del verbo "implicar" tiene
el significado de "contener, llevar en sí,
plegar hacia adentro", noción de que algo
contiene la estructura total "plegada"
dentro.
Algunos
ejemplos de orden "plegado" o implicado:
En una emisora de televisión, la imagen visual
que se debe transmitir se debe traducir a un
orden temporal que es "transportado"
por una onda de radio. Los puntos que se
encuentran próximos conformando la imagen
visual que la emisora emite no necesariamente
deben estar próximos también en el orden de la
señal de radio. Así, la onda de radio
transporta la imagen visual en un orden
implicado. Por su parte, la función del
receptor -el televisor- es, pues, la de explicar
este orden, es decir, "desplegarlo"
en la forma de la imagen tal como es su
naturaleza visual. Algo similar sucede con la
información digital de una imagen enviada por
correo electrónico, la cual viaja hasta su
destino en paquetes de información que luego
son explicados por la computadora receptora.
Inclusive esa imagen que se visualiza en el
monitor no es guardada como tal en el disco rígido.
Uno
de los ejemplos más característicos de lo que
se está tratando de expresar aquí en relación
con el orden implicado puede demostrarse
sorprendentemente en un laboratorio, con un
recipiente transparente lleno de un fluido claro
pero muy viscoso como la melaza (en el cual las
moléculas por sí mismas no tienen el
movimiento -la cinética- ni la distribución
dinámica aleatoria rápida como las del aceite
o del agua) y equipado con un rotor mecánico
capaz de remover el fluido en todo el volumen
muy lentamente.
Si
se deja caer una gota de tinta oscura en ese
fluido viscoso -que así tendrá un orden
explicado- y se pone en movimiento el aparato
que remueve, la gota de tinta se irá
transformando gradualmente en una hebra que se
irá extendiendo por todo el fluido. Al final,
aparecerá distribuida más o menos "al
azar", de modo que se verá como una cierta
sombra grisácea. A esta altura del experimento,
si se hace girar ahora el rotor mecánico -removedor-
en la dirección opuesta, la transformación se
hará a la inversa, y la gota de tinta
reaparecerá nuevamente reconstituida!!!
Aunque
la tinta estaba distribuida en lo que parecía
ser al azar, sin embargo tenía cierta clase de
orden convencional que es diferente, por
ejemplo, del que obtendríamos, a su vez, con
otra gota de color más claro que se colocara al
principio en una posición diferente.
Concluyendo: ese orden está plegado o implicado
en la "masa gris" que era visible en
el fluido. Así se pueden "plegar" ya
no solo una gota, sino varias y de diferentes
colores; es más, no tan solo gotas sino que
también se pueden "implicar" toda una
o varias imágenes completas; esas imágenes
diferentes parecerán indistinguibles unas de
otras al final de la rotación en el sentido de
ida, sin embargo, tendrán órdenes
"implicados" diferentes, cuyas
diferencias se revelarían al ser
"explicados" cuando el aparato
removedor girara en sentido contrario o sentido
de vuelta.
En
estos experimentos las partes de cada gota o
imagen de tinta siguen conservando una mutua
correspondencia cuando son removidas y el fluido
se mueve continuamente. Pero la noción de orden
"implicado" o "plegado"
significa mucho más que lo visto en los
ejemplos anteriores, acercándose a la
naturaleza del holograma, así en este (como
también en los experimentos en un contexto
"cuántico"), no hay manera de reducir
al final el orden "implicado" a un
tipo más sutil y complejo de orden
"explicado". Todo esto llama nuestra
atención sobre la relevancia de una
distinción nueva entre orden
"implicado" y orden
"explicado".
Hablando
en general, las leyes físicas se han referido
hasta ahora principalmente al orden
"explicado". En efecto, puede decirse
que la principal función de las coordenadas
cartesianas es, precisamente, la de proporcionar
una descripción clara y precisa únicamente del
orden "explicado".
De
este modo, cuando hablamos de un acontecimiento
particular, sucedido en un lugar específico, a
una hora determinada, en un día, mes y año
definidos, hacemos referencia a la explicación
de ese acontecimiento... "la gota de
tinta", pero nada decimos (porque no sabíamos
hasta ahora de la existencia) de su implicación.
Todo fenómeno que se explica ha estado
implicado "dentro" -por así decirlo,
aunque no sea para nada apropiado- de un
movimiento, dentro de un continuo denominado
Holomovimiento.
HOLOMOVIMIENTO
En
el holograma, en cada región del espacio, el
orden de toda la estructura iluminada
esta "plegado" y
"transportado" en el movimiento de la
luz. Algo similar ocurre con una señal que
modula una onda de radio. En ambos casos, el
contenido o significado que está
"plegado" y "transportado"
es, principalmente, un orden y una medida que
permiten el desarrollo de una estructura. Con la
onda de radio, esta estructura puede ser la de
una comunicación verbal, una imagen visual, etcétera,
pero, con el holograma, pueden envolverse así
estructuras mucho más sutiles (notablemente,
estructuras tridimensionales, visibles desde
diferentes puntos de vista)
Más
generalmente, estos orden y medida pueden ser
"plegados" y "transportados"
no sólo por ondas electromagnéticas, sino
también "por haces de electrones, sonido y
otras incontables formas de movimiento".
Tanto
para generalizar este concepto como para poner
de relieve la TOTALIDAD NO DIVIDIDA,
tenemos que decir que lo que
"transporta" un orden implicado es el
HOLOMOVIMIENTO, que a su vez es también una
totalidad no fragmentada ni dividida. En algunos
casos podremos abstraer aspectos particulares
del holomovimiento (por ejemplo, la luz, los
electrones, el sonido, etcétera), pero, más
generalmente, todas las formas de holomovimiento
se entremezclan y son inseparables. Así, en su
totalidad, el holomovimiento no se encuentra
limitado de ningún modo en absoluto. No es
necesario que se conforme a un orden particular,
que esté delimitado por ninguna medida
especial.
Así,
el holomovimiento es indefinible e inmensurable.
Darle una importancia de primer orden al
indefinible e inmensurable holomovimiento
implica que no tiene sentido alguno hablar de
una teoría fundamental, en la cual toda la física
pudiera encontrar una base permanente, o a la
cual pudieran reducirse en definitiva todos los
fenómenos de la física. Antes bien, CADA TEORÍA
ABSTRAERÁ cierto aspecto que solamente es
relevante en CIERTO contexto LIMITADO, que se
indica con cierta medida apropiada. (A lo que
denominamos marco referencial o contexto
referencial).
Al
discutir cómo puede fijarse la atención en
estos aspectos, será útil recordar que la
palabra "relevante" se deriva
del verbo "relevar", que ha
sido abandonado por el lenguaje común, y que
significa "levantar" (como
"elevar"). Así podemos decir, en un
contexto particular que podamos estar
considerando, que los modos generales de
descripción que corresponden a una teoría dada
sirven para RELEVAR CIERTO CONTENIDO, es decir,
elevarlo a la atención para que surja "en
relieve".
Si
este contexto es pertinente dentro del contexto
que está siendo discutido, diremos que es
relevante y, si no lo es, que es irrelevante.
Para ilustrar lo que significa relevar ciertos
aspectos del orden implicado en el
holomovimiento, será útil considerar una vez más
el ejemplo del aparato mecánico para remover un
fluido viscoso, tal como se describía
anteriormente. Supongamos que primero colocamos
(dejando caer) una gota de tinta y que hacemos
girar el mecanismo removedor hasta que dé N
vueltas. Después, colocamos (dejando caer) otra
gota de tinta cerca y volvemos a remover N
vueltas más. Podemos repetir este proceso
indefinidamente con largas series de gotas,
distribuidas más o menos a lo largo de una línea:
º º º º º º º º º
Supongamos,
después de haber "plegado" así un
gran número de gotas, que hacemos girar el
aparato de remover en sentido contrario, pero
tan rápidamente que las gotas individuales no
queden resueltas (separadas) por la PERCEPCIÓN
VISUAL. Entonces veremos lo que PARECERÁ ser un
objeto "sólido" (por ejemplo, una
partícula) que se mueve continuamente en el
espacio (en este caso, en la melaza, y en
dirección contraria a la secuencia de goteo que
se hizo inicialmente).
Este
objeto móvil aparece primariamente en la
percepción inmediata porque el ojo no es
sensible a las concentraciones de tinta
inferiores a cierto mínimo, de modo que no ve
directamente la "totalidad del
movimiento" de la tinta. Su percepción más
bien "releva" un cierto aspecto. Es
decir, hace que este aspecto surja "en
relieve" mientras que el resto del fluido
se ve solamente como un "fondo gris"
en cuyo interior parece moverse el
"objeto" referido. En este movimiento,
la "imagen" presente en cada momento
dado constaría solamente de aspectos que pueden
ser explicados juntos (es decir, aspectos que
corresponden a cierto valor de la implicación
de un parámetro T). Del mismo modo que los
acontecimientos que ocurren al mismo tiempo
decimos que son SINCRÓNICOS, así
podremos llamar sinordenados los aspectos que
pueden explicarse juntos, mientras que los que
no pueden ser explicados juntos deberán ser
llamados asinordenados.
Evidentemente,
las nuevas nociones de estructura que estamos
discutiendo incluirán aspectos asinordenados,
mientras que las nociones previas (ya conocidas)
incluirán solamente aspectos sinordenados. Hay
que subrayar aquí que el orden de implicación,
tal como lo mide el parámetro T, no tiene
necesariamente una relación con el orden de
tiempo (como lo mide otro parámetro, t) Estos
dos parámetros solamente están relacionados de
una manera contingente (en este caso, por la
cantidad de vueltas del aparato de remover). El
parámetro T es el directamente relevante para
la descripción de la estructura implicada, y no
el parámetro t.
MATERIA,
CONCIENCIA Y SU FUNDAMENTO COMÚN
Tanto
la conciencia como la materia pueden entenderse
según el orden implicado. Las teorías
relativistas habituales en la física describen
el conjunto de la realidad como un proceso cuyo
elemento fundamental es un acontecimiento
puntual, es decir, algo que sucede en una región
relativamente pequeña del espacio y del tiempo.
Más allá se propone, que el elemento básico
sea un momento, el cual, al igual que el momento
en la conciencia, no puede estar relacionado
precisamente con las medidas del espacio y del
tiempo, sino que más bien cubre una región en
cierto modo vagamente definida que se extiende
por el espacio y tiene una duración en el
tiempo.
La
extensión y la duración de uno de estos
momentos puede variar desde algo muy corto hasta
algo muy grande, según el contexto que se esté
discutiendo (hasta un siglo en particular puede
ser un "momento" en la historia de la
humanidad). Como ocurre con la conciencia, cada
momento tiene un cierto orden explicado, y, además,
implica todos los demás, si bien a su propio
modo. De esta manera, la relación de cada
momento dentro de la totalidad de todos los demás
está implicada por su contenido total: la
manera que tiene de "mantener"
implicados todos los demás dentro de él.
Según
las leyes del orden implicado, existe una
subtotalidad relativamente independiente,
recurrente y estable, que constituye el orden
explicado, y que, como es obvio, es básicamente
el orden con el que solemos entrar en contacto
en la experiencia común (ampliada, en cierto
modo, por nuestros instrumentos científicos).
Este orden deja espacio en él para algo como la
memoria, en el sentido de que, por lo general,
los momentos previos dejan un rastro (por lo común,
implicado) que persiste en los momentos
posteriores, aunque este rastro puede cambiar y
transformarse de un modo casi ilimitado. A
partir de este rastro (por ejemplo, los que
aparecen en las rocas) podemos, en principio,
desplegar una imagen de los momentos pasados que
sea similar, en ciertos aspectos, a lo que ha
sucedido realmente. Para aprovechar estos
rastros diseñamos instrumentos como las cámaras
fotográficas, los magnetófonos y las memorias
para ordenadores, capaces de registrar los
momentos actuales de tal manera que PODEMOS
HACER DIRECTA E INMEDIATAMENTE ACCESIBLE mucho más
del contenido de lo que ha ocurrido que lo que
generalmente podrían hacer los rastros
naturales solos. [Es
decir, lo que hacemos en IE con nuestro Reporte
Personalizado P4E]. Se podría
decir que nuestra memoria es un caso especial de
este proceso, porque todo lo que asimilamos en
ella se mantiene plegado en las células
cerebrales, y éstas forman parte de la materia
en general.
La
recurrencia y la estabilidad de nuestra propia
memoria como una subtotalidad hasta cierto punto
independiente se produce, pues, precisamente
como parte del mismo proceso que sostiene la
recurrencia y la estabilidad en el orden
manifiesto de la materia en general.
De
esto se deduce, pues, que el orden explicado y
manifiesto de la conciencia no es, en resumidas
cuentas, otro que el de la materia en general. Fundamentalmente, tiene aspectos
que lo diferencian de forma esencial del orden
total único. Esto explica el hecho básico
apuntado antes: que el orden explicado de la
materia en general es también, en esencia, el
orden sensible explicado que nos presenta la
conciencia en la experiencia ordinaria. No
solamente en lo que se refiere a esto, sino que,
también en un amplio grupo de otros aspectos
importantes, la conciencia y la materia tienen básicamente,
por lo general, el mismo orden (es decir, el
orden implicado como un todo). Como ya hemos señalado
antes, este orden es el que hace que sea posible
una relación entre una y otra. Pero
especifiquemos más: ¿qué podemos decir acerca
de la naturaleza de esta relación?
Comenzaremos
por considerar al individuo humano como una
subtotalidad relativamente independiente, con
una recurrencia y estabilidad de su proceso
total (por ejemplo, física, química, neurológica,
mental, etcétera) suficientes como para que sea
capaz de subsistir durante un cierto período de
tiempo. Sabemos que en este proceso se da el
hecho de que el estado físico puede afectar al
contenido de la conciencia de muchas maneras.
(El caso más sencillo de ello es que podemos
tener la conciencia de nuestras excitaciones
neurales como sensaciones.) Y viceversa, sabemos
que el contenido de nuestra conciencia puede
afectar nuestro estado físico (por ejemplo, con
una intención consciente, los nervios pueden
excitarse, moverse los músculos, alterarse los
latidos del corazón, a la vez que se producen
alteraciones de la actividad glandular, de la química
de la sangre, etcétera). A esta relación entre
la mente y el cuerpo se la llama comúnmente
psicosomática (del griego sigue, que significa
"mente" y soma, que significa
"cuerpo"). Sin embargo, esta palabra
se usa, por lo general, de tal manera, que
implica, que la mente, lo emocional y el cuerpo
tienen existencias separadas pero relacionadas
por alguna especie de interacción. Este
significado no es compatible con el orden
implicado. En este orden debemos decir que la
mente implica la materia en general y, por
consiguiente, el cuerpo en particular y las
emociones. De un modo similar, el cuerpo
implica, no sólo la mente, sino también las
emociones, y en cierto sentido, el universo
material entero. (Tanto por medio de los
sentidos como por el hecho de que los átomos
constituyentes del cuerpo son estructuras reales
que, en principio, están implicadas en
absolutamente todo el espacio)
En
efecto, en este tipo de relación introducimos
la noción de una realidad multidimensional que
se proyecta en elementos de menos dimensiones
que no sólo tienen una relación no local ni
causal entre ellos sino también la clase de
implicación mutua que precisamente sugerimos
para la mente y el cuerpo. Esto nos lleva a
proponer en adelante que la realidad más
comprensiva, profunda e íntima no está en la
mente ni tampoco en el cuerpo, sino más bien en
una realidad de una dimensionalidad todavía
mayor, que es su fundamento común y que es de
una naturaleza que los sobrepasa a todos. Tanto
la mente, las emociones, como el cuerpo son,
pues, una subtotalidad relativamente
independiente, y esto implica que tal
independencia relativa deriva del fundamento
multidimensional en el cual ambos son,
finalmente, uno solo (igual que encontramos que
la independencia relativa del orden manifiesto
procede de su fundamento en el orden implicado)
Evidentemente,
esto nos lleva a una noción fundamentalmente
nueva acerca del significado del TIEMPO. Tanto
en la experiencia común como en la física, se
ha considerado que el tiempo es un orden
primario, independiente y universalmente
aplicable; tal vez el más fundamental de los
que conocemos. Ahora hemos llegado a proponer
que es secundario y que, al igual que el
espacio, debe ser derivado de un campo
multidimensional, como un orden particular.
Ciertamente, aún se podría decir más: que
muchos órdenes de tiempo, particulares como éste
e interrelacionados, podrían derivarse de
diferentes conjuntos de secuencias de momentos
correspondientes a sistemas materiales que
viajaran a diferentes velocidades. Sin embargo,
todos ellos seguirían dependiendo de una
realidad multidimensional que no podría ser
comprendida por completo según ningún orden
temporal, ni conjunto de tales órdenes.
De
un modo parecido hemos llegado a proponer que
esta realidad multidimensional puede proyectarse
en muchos órdenes de secuencias de momentos en
la conciencia. No estamos pensando solamente en
la relatividad del tiempo psicológico, sino
también en aplicaciones mucho más sutiles. Así,
por ejemplo, hay personas que conocen bien a
otras y que quedan separadas de ellas durante
mucho tiempo (como el que mide la secuencia de
momentos que registra un reloj) y, sin embargo,
muchas veces son capaces de "tomarlas donde
las dejaron", como si el tiempo no hubiera
pasado. Estas secuencias, de momentos que
"se escapan" de los espacios
intermedios son formas de tiempo tan permisibles
como aquellas que parecen continuas.
La
ley fundamental, pues, es la del inmenso campo
multidimensional; y las proyecciones de este
campo determinan CUALESQUIERA órdenes
temporales que puedan existir. Naturalmente,
esta ley puede ser tal que, en ciertos casos límite,
el orden de momentos corresponda de forma
aproximada a aquel que podría ser determinado
por una simple ley casual. O bien, en otro caso
límite diferente, el orden tendría un grado de
complejidad tan alto que se aproximaría a lo
que acostumbramos a llamar un orden aleatorio.
Ambas alternativas cubren tanto lo que sucede en
la mayor parte del dominio de la experiencia
ordinaria como lo que prevé la física clásica.
Sin embargo, tanto en el dominio cuántico como
en relación con la conciencia y probablemente
en la comprensión de la más profunda e íntima
esencia de la vida, estas aproximaciones se
mostrarán inadecuadas. Tendremos que seguir
considerando al tiempo como una secuencia de
momentos que es la proyección de una realidad
multidimensional. Tal proyección puede
describirse más como CREATIVA que como
mecánica, porque se entiende por creatividad
precisamente el comienzo de un nuevo contenido,
que se despliega en una secuencia de momentos
que no son completamente derivables de los que
vinieron antes en esta secuencia o conjunto de
tales secuencias.
Lo
que estamos diciendo, pues, es que el movimiento
es básicamente un comienzo creativo de un
contenido nuevo que no es el proyectado desde el
campo multidimensional. En contraste con esto,
lo que es mecánico es la subtotalidad
relativamente autónoma que se puede abstraer de
aquello que es básicamente un movimiento
creativo de despliegue.
Posiblemente
concluya que no le revelamos el secreto del
Santo Grial o de la Vida Eterna, pero ahora
conoce algunos destellos holísticos de la
ESENCIA y la NATURALEZA de la Inteligencia
Emocional. Esto hoy día nos diferencia
evidentemente de otros marcos o propuestas
acerca de la IE.
"Mientras
cada individuo puede ser un enigma irresoluble,
un conjunto de ellos se comporta con exactitud
matemática"
Sherlock
Holmes
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