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LO
SUBJETIVO & LO
OBJETIVO
"Los
afectos, emociones o sentimientos son procesos
que le aportan a las experiencias de la vida
mental una cualidad o tono singular.
Singular
quiere decir la manera única, personal y
privada de ser vividas.
Son
parte esencial de la relación que el Yo (es
decir, los aspectos conscientes de la conducta
como la percepción de la realidad, el
pensamiento y la integridad de las funciones
psicológicas) tiene consigo mismo, con su
cuerpo y con los otros.
LOS
SUCESOS DE LA VIDA ADQUIEREN SIGNIFICADO POR SU
CUALIDAD EMOCIONAL
En
términos estrictos:
1.
El Afecto es lo que "afecta" la vida
mental, la resonancia emocional de las
experiencias... cuánto importan las cosas
vividas.
2.
La Emoción es "un estado de ánimo
caracterizado por una conmoción consecutiva a
impresiones, ideas o recuerdos, la cual produce
fenómenos viscerales que percibe el sujeto y
con frecuencia se traduce en gestos, actitudes u
otras formas de expresión..."
3.
El Sentimiento o lo que se siente, expresa en
cierta medida el registro de sensaciones
percibidas por el sujeto.
4.
El Humor, ánimo o talante es un estado
emocional sostenido y dominante en el tiempo,
como ser irritable, expansivo, depresivo,
jubiloso, etc. Es una tendencia persistente a
percibir, interpretar y responder de manera
selectiva a los estímulos en términos de dicho
estado.
Los
afectos son experiencias psicológicas complejas
de los que participan tres componentes:
A)
Un tono o matiz que le aporta una cualidad
distintiva a la experiencia: traduce el aspecto
subjetivo del afecto. Desde este punto de vista,
los afectos se han ordenado en una serie o
secuencia que va desde la experiencia de
displacer extremo hasta la de máximo placer,
con valores intermedios ubicados entre ambos
pero no de manera fija. Por ejemplo el dolor,
con una cualidad de displacer muy especial puede
"correrse" hacia el placer si se
erotiza. La angustia también puede, en ciertos
casos llegar a "erotizarse".
B)
Una idea o serie de ideas asociadas que dan
cuenta a la conciencia, del tipo o calidad del
afecto sentido. Implica la "lectura" y
reconocimiento que el Yo hace de sus
sentimientos y emociones.
El
sentido que el sujeto le da a sus afectos
depende de cómo fueron codificados en su
historia personal y familiar. Por el efecto de
procesos defensivos, puede interpretarlos
adecuada o inadecuadamente.
Por
ejemplo, es conocido como el afecto de la
depresión puede estar enmascarado o sólo estar
expresado en sus equivalentes corporales como
fatiga, apatía, insomnio. Ciertos ideales
culturales valoran la libre expresión de los
afectos, otros el control.
El
sistema nervioso es la aglomeración específica
de células nerviosas o neuronas formando capas
o núcleos.
Las
prolongaciones cortas o extensas de dichas células
en el eje cerebro espinal conforman las vías
nerviosas (haces o fascículos), y de forma
centrífuga, los nervios periféricos (fibras
nerviosas).
La
corteza cerebral que recubre la superficie
cerebral a modo de capa o manto replegado en la
zona (área) prefrontal se la vincula
funcionalmente con la formación de la
personalidad, influyendo su accionar nervioso en
la regulación de la "profundidad" de
los sentimientos, la determinación para la
iniciativa y el criterio de una persona.
Por
su parte, ciertos núcleos que parecen ser
importantes para la memoria, a los que en
conjunto se los denomina sistema límbico,
ocupan un lugar central y profundo en el cerebro
e intervienen en el control de las emociones, la
conducta y la voluntad.
Entre
la corteza prefrontal y el sistema límbico (la
amígdala y las estructuras límbicas
relacionadas) existen haces nerviosos "IE"
que los interrelacionan funcionalmente.
"Esas
conexiones son el centro de las batallas o los
acuerdos cooperativos alcanzados entre
pensamiento y sentimiento."*
La
corteza prefrontal es la zona del cerebro
responsable de la memoria operativa, término
utilizado para describir la capacidad de atención
que toma en cuenta los datos que son esenciales
para resolver un problema o una tarea
determinados.
Los
circuitos "IE" existentes entre el
sistema límbico y la corteza prefrontal
implican que las señales de emoción intensa
-ansiedad, ira y otras similares- pueden crear
interferencias nerviosas saboteando la capacidad
de la corteza prefrontal (lóbulo prefrontal)
para mantener la memoria operativa. Es por eso
que cuando nos sentimos emocionalmente alterados
decimos que no podemos "pensar
correctamente".
La
perturbación emocional constante puede crear
carencias en las capacidades intelectuales de un
niño, deteriorando su posibilidad de aprender.
Estas carencias son detectadas en niños
agitados, impulsivos, ansiosos, a menudo
alborotadores y conflictivos, mediante
mediciones neuropsicológicas, y a pesar que
muchos posean un elevado potencial intelectual
(CI), tienen el mayor riesgo de padecer
problemas como fracaso académico, alcoholismo y
criminalidad, no porque su intelecto sea
deficiente sino porque su control sobre la vida
emocional está deteriorado.
Por
tanto, los circuitos "IE" mencionados
anteriormente, son los que vienen a expresar el
procesado de la experiencia a lo largo de la
infancia.
"A
las emociones les incumbe la racionalidad. En la
interacción entre sentimiento y pensamiento, la
facultad emocional guía las decisiones momentáneas,
trabajando en colaboración con la mente
racional, permitiendo o imposibilitando el
pensamiento mismo."*
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